El coche con el que volvemos a encarar este desafío se trata de un BMW 318i del año 89. Aunque no dispone de una gran potencia, su bajo peso, su reparto de pesos y su ajustado consumo lo convirtieron en una opción muy razonable y económica para este desafio.

Cuenta con una preparación muy básica, enfocada principalmente a adaptar un vehículo de calle a su uso en circuito.